miércoles, 22 de marzo de 2017

EL GUARDIAN


The Guardian es un corto de animación realizado en 2015 por Alessandro Novelli. Está basado en la célebre parábola de Franz Kafka «Ante la ley»publicada en 1919 en Un médico rural e incluida en en la novela El Proceso, publicada postumamente en 1925. Aunque el texto es muy conocido, como es muy breve, no me resisto a reproducirlo aquí para que sirva de comparación con la versión animada; que, como podrá comprobar el lector, es una versión libre, aunque respetuosa, del texto.

Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita  que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.
      —Tal vez —dice el centinela— pero no por ahora.
      La puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice:
      —Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo mirarlo siquiera.
      El campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su barba negra de tártaro, rala y negra, decide que le conviene mas esperar. El guardián le da un escabel y le permite sentarse a un costado de la puerta.

      Allí espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus súplicas. Con frecuencia el guardián conversa brevemente con él, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y, finalmente siempre le repite que no puede dejarlo entrar. El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea para sobornar al guardián. Este acepta todo, en efecto, pero le dice:
 
      —Lo acepto para que no creas que has omitido ningún esfuerzo.
      Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la Ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para si. Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz, o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la Ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del campesino.
      —¿Qué quieres saber ahora?-pregunta el guardián-. Eres insaciable.
      —Todos se esfuerzan por llegar a la Ley —dice el hombre—; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?
      El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:
      —Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para tí. Ahora voy a cerrarla.
En un determinado momento, el ajedrez aparece al termino de los viajes que el campesino realiza por el mundo, antes de encontrarse con la puerta y el guardián que la custodia. Un reloj de ajedrez, analógico, de los antiguos, aparece como metáfora del lento transcurrir del tiempo ante la puerta.






Como curiosidad, el tablero aparece mal aparejado, habiendo intercambiado el rey y la dama blancos sus posiciones iniciales.

Conocí el video gracias a la página Cinetic Poems.

FICHA TÉCNICA
THE GUARDIAN (2015)

Animation by:  Alessandro Novelli, Victor Perez and Andrea Gendusa
Illustration and Design by:  Alessandro Novelli, Karolina Pospischil and Andrea Gendusa
3D Animation and Effects by:  Victor Perez – Character Animator, 3D Modeling
Alessandro Novelli – 3D modeling, 3D animation
Gabriele Maiocco – 3D heads modeling and Zbrush artist
Andrea Gendusa – 3D modeling, 3D animation
Voice Over by:  Luis De Velasco
Musicians:  Sasha Agranov
Music Recording and Mixing: Eric Nagel – at BCNSound – BCN
Voice Over recording:  Juan José Rodriguez – at Abuela Records – MX

lunes, 20 de marzo de 2017

EL INFIERNO ES UN LUGAR SOLITARIO

¿de qué sirve un título?
no lo consiguen
los bellos mueren en llamas
píldoras suicidas, veneno para ratas, soga,
cualquier cosa…
se arrancan sus brazos,
se tiran desde las ventanas,
se sacan los ojos de las órbitas,
rechazan el amor
rechazan el odio
rechazan, rechazan.
no lo consiguen
los bellos no pueden resistir,
ellos son las mariposas
ellos son las palomas
ellos sin los gorriones,
no lo consiguen.
una llama alta y repentina
mientras los viejos juegan al ajedrez en la plaza
una llama, una buena llama
mientras los viejos juegan al ajedrez en la plaza
al sol.
los bellos son encontrados al filo de una habitación
hechos un ovillo entre arañas y agujas y silencio
y nunca podemos entender por qué
se fueron, eran tan
bellos.
no lo consiguen,
los bellos mueren jóvenes
y abandonan a los feos a su feas vidas.
adorables y brillantes: vida y suicidio y muerte
mientras los viejos juegan al ajedrez al sol
en la plaza.





FICHA TÉCNICA
CHARLES BUKOWSKI
EL INFIERNO ES UN LUGAR SOLITARIO
TXALAPARTA. TAFALLA, 1977
TRADUCCIÓN Y EDICIÓN DE FEDERICO LUDUEÑA


FOTOGRAFÍA DE 2015 DE STEPHEN W BROCK TITULADA «JUGANDO AL AJEDREZ EN EL PARQUE»


viernes, 17 de marzo de 2017

¡CLAVADA!

Cavall. 1967

Poema objeto de Joan Brossa, uno de los poetas vanguardistas más reconocidos del siglo XX español.

¡Una auténtica clavada!

miércoles, 15 de marzo de 2017

MASSIMO CAMPIGLI


Obra de la primera época del pintor italiano Massimo Campigli en la que todavía estaba bajo la influencia del periodo neoclásico de Picasso. Posteriormente, su obra evolucionaría a un estilo más personal en el que la influencia del arte de los antiguos egipcios y etruscos fue determinante. Campigli formó parte de un heterogéneo grupo, conocido como Los italianos de París, en el que participaron en mayor o menor medida y entre otros Giorgio di Chirico, Alberto Savinio y Gino Severini. 

En el cuadro vemos la enésima representación de un cuadro blanco a la izquierda del tablero.

FICHA TÉCNICA
MASSIMO CAMPLIGLI
EL JUEGO DE AJEDREZ (1921)
ÓLEO SOBRE LIENZO. 90 x 60 cm.
COLECCIÓN PARTÍCULAR

lunes, 13 de marzo de 2017

PAOLO PELLEGRIN DENTRO DE UNA PRISIÓN FRANCESA

En noviembre de 2016, el fotógrafo italiano Paolo Pellegrin pasó 5 días en el Centro Penitenciario de Meaux, una cárcel construida en 2001 en las afueras de París. No, no había cometido ningún delito. Simplemente iba a realizar un trabajo sobre la superpoblación de los penales franceses gracias a un permiso especial.

El resultado es Inside a French Prison (Dentro de una prisión francesa), la serie a la que pertenece la fotografía que publicamos hoy. Muestra a varios reclusos en el patio de la penitenciaría el 25 de noviembre de 2016.  Algunos pasean, algunos hacen ejercicio, algunos juegan al ajedrez. 

Nacho Pérez Ortiz me enseñó esta foto. Gracias amigo.


viernes, 10 de marzo de 2017

UN COMBATE

En Agosto, por las tardes, los aficionados parisinos se reúnen en los jardines de Luxenburgo a jugar al ajedrez. Este día hay una partida especial. Juega Jean, un hombre desaliñado de unos setenta años, que es el mejor jugador de todos los que frecuentan el parque, y un joven desconocido, guapo y elegante. Los mirones, que siempre han perdido ante Jean, sienten que el desconocido es un gran jugador y que ese día van a contemplar por fin la derrota del anciano.

La corriente de simpatía hacia el joven desconocido es de tal magnitud que confunden su torpeza en el manejo del juego con una profunda estrategia, ininteligible para ellos, pero que al final desvelará su objetivo y acabará con la resistencia de Jean. Esta sensación se mantiene incluso cuando el joven pierde la dama en un cambio desigual; siguen pensando que es el inicio de una brillante combinación. Pero poco a poco, el juego cauteloso de Jean se va imponiendo y logra la victoria final.

Esto es en esencia el argumento del relato Un combate del escritor alemán Patrick Süskind. La parte final del relato, en la que Jean se queda solo en el parque mientras guarda su juego de ajedrez,  recoge las amargan reflexiones del ganador:


«Mientras tanto, según su costumbre, repasaba mentalmente cada jugada y situación. No había cometido un solo error, por supuesto. Y, no obstante, le parecía que nunca había jugado peor. En realidad, hubiera debido dar mate a su adversario en la  fase inicial. Quien hiciera una jugada tan lastimosa como aquel gambito de dama demostraba ser un ignorante del ajedrez. A estos principiantes Jean solía liquidarlos, con más o menos benevolencia, según el humor, pero con soltura y sin vacilar. Evidentemente, esta vez le había faltado visión para descubrir la debilidad del adversario. ¿O, simplemente, le había faltado valor? ¿No se había atrevido a tratar sin contemplaciones a aquel fantasma, tal como se merecía?»
«No; era algo peor. No había querido imaginar que el adversario fuera tan malo. Y, lo que era todavía más triste, casi hasta el final no había querido creer que él pudiera medirse con el desconocido, cuya autosuficiencia, genialidad y juvenil ímpetu le parecían imposibles de superar. Por eso había jugado con tanta precaución. Y, por si fuera poco, Jean tenía que reconocer que él había admirado al desconocido tanto como los otros y había deseado que el otro le ganara, que le infligiera la sonada derrota que desde hacía años estaba cansado de esperar, que lo derrotara al fin, para verse libre de la carga de ser el campeón y tener que vencer a todo el mundo, para que los detestables mirones, ese hatajo de envidiosos, estuvieran contentos y él pudiera tener tranquilidad...».

«Pero había vuelto a ganar, naturalmente. Y esta victoria era la más amarga de su vida, porque, para evitarla, durante toda la partida había conspirado contra sí mismo, se había rebajado, había rendido armas al fulero más lastimoso del mundo».
«Jean, el matador local, no era dado a elucubraciones morales. Pero, mientras se encaminaba a casa con el tablero debajo del brazo y la caja de las figuras en la mano, una cosa tenía clara: que hoy, en realidad, había sufrido una derrota, y una derrota terrible y definitiva, porque no había posibilidad de revancha y porque ni la mayor de las victorias podía compensarla. Por ello, decidió —pese a que tampoco era hombre de grandes decisiones—, decidió no volver a jugar nunca al ajedrez».


 «En adelante jugaría, como todos los jubilados, a la petanca, que es un juego inofensivo y amigable, con mucha menos carga psicológica».

FICHA TÉCNICA
PATRICK SÜSKIND
UN COMBATE Y OTROS RELATOS
SEIX BARRAL. BARCELONA, 1996.
TRADUCCIÓN DE ANA Mª DE LA FUENTE.

1ª EDICIÓN
DREI GESCHICHTEN UND EINE BETRACHTUNG
DIÓGENES VERLAG AG. ZURICH, 1995

miércoles, 8 de marzo de 2017

EN LAS PLAYAS DE NUEVA ZELANDA


Bañistas jugando al ajedrez en Oriental Bay, una de las playas de Wellington, Nueva Zelanda. Fue tomada por un fotógrafo desconocido que trabajaba para el Evening Post de Wellington el 9 de enero de 1959.


lunes, 6 de marzo de 2017

FEDERICO GARCÍA LORCA

LA MONJA GITANA

A José Moreno Villa

Silencio de cal y mirto. 
Malvas en las hierbas finas. 
La monja borda alhelíes 
sobre una tela pajiza. 
Vuelan en la araña gris, 
siete pájaros del prisma. 
La iglesia gruñe a lo lejos 
como un oso panza arriba. 
¡Qué bien borda! ¡Con qué gracia! 
Sobre la tela pajiza, 
ella quisiera bordar 
flores de su fantasía. 
¡Qué girasol! ¡Qué magnolia 
de lentejuelas y cintas! 
¡Qué azafranes y qué lunas, 
en el mantel de la misa! 
Cinco toronjas se endulzan 
en la cercana cocina. 
Las cinco llagas de Cristo 
cortadas en Almería. 
Por los ojos de la monja 
galopan dos caballistas. 
Un rumor último y sordo 
le despega la camisa, 
y al mirar nubes y montes 
en las yertas lejanías, 
se quiebra su corazón 
de azúcar y yerbaluisa. 
¡Oh!, qué llanura empinada 
con veinte soles arriba. 
¡Qué ríos puestos de pie 
vislumbra su fantasía! 
Pero sigue con sus flores, 
mientras que de pie, en la brisa, 
la luz juega el ajedrez 
alto de la celosía.

FICHA TÉCNICA
FEDERICO GARCÍA LORCA
ROMANCERO GITANO
ESPASA CALPE. MADRID, 1978

viernes, 3 de marzo de 2017

CRUELDAD DEL AJEDREZ

El ajedrez es, como se sabe, un juego cruel. Su mayor crueldad reside en que el rey no tiene amigos. Instalado en estrecho territorio, resignado a movimientos mediocres y determinados por otros, el triste monarca está rodeado sólo de vasallos, cortesanos, máquinas de guerra y adversarios. Y una dama demasiado poderosa. La mayor parte del tiempo el rey se limita a observar cómo van cayendo todos, hasta quedar desguarnecido. Rara vez es artífice de una victoria. La derrota, en cambio, le es imputable siempre. Pobre rey de palo. Cuánto daría por tener alguien con quién tomarse un café, echarse un conversadito y, eventualmente, jugar ajedrez.

La soledad del rey en una miniatura de una edición francesa del siglo XIV del libro de Jacobo de Cessolis Líber de móribus hóminum et de officiis nobílium súper lúdum scacchórum, conocido en español como «El juego del ajedrez o dechado de fortuna».

FICHA TÉCNICA

CARLOS HERRERA
CRUELDAD DEL AJEDREZ
EDICIONES DEL SANTO OFICIO. LIMA, 1999 

martes, 28 de febrero de 2017

BRIGITTE SZENCZI


Brigitte Szenczi, artista española de origen húngaro, es la autora de esta acuarela titulada Lección de ajedrez. Szenczi desarrolla una obra figurativa en la que no son raras las referencias literarias y metalingüísticas y en la que resuenan ecos de Balthus y Lewis Carroll. 

En la Lección de ajedrez encontramos una moderna recreación del tema medieval de la dama y el unicornio. El unicornio, en las mitologías medievales, era un animal de tremenda fuerza y agresividad extrema que, sin embargo, se amansaba en presencia de una mujer joven y virgen, lo que permitía su captura. 

Su significado simbólico es complejo y lo mismo se entiende su historia como una alegoría de la pasión de Cristo que como una sublimación de la sexualidad. En la poesía amorosa medieval, en la literatura del «amor cortés», se suponía que la atracción que sentía el caballero por su dama era similar a la que el unicornio sentía por la doncella.

También se creía que su cuerno era un antídoto universal ante cualquier tipo de veneno y de esta credulidad se aprovecharon algunos avispados comerciantes que vendían dientes de narval y cuernos de rinoceronte a precios de oricalco, haciéndolos pasar ante sus timoratos pero acaudalados compradores por auténticos cuernos de unicornio. 

En la obra que presentamos, la inesperada presencia de un unicornio antropomorfo en un interior pequeñoburgués nos abre un abanico de preguntas. ¿Quién recibe la lección de ajedrez que menciona el título? ¿El unicornio o la joven? ¿Ha sometido su fuerza el unicornio ante el influjo de la virgen? ¿Ha sido el ajedrez el medio empleado para hacerlo?


FICHA TÉCNICA
BRIGITTE SZENCZI
LECCIÓN DE AJEDREZ (2014)
ACUARELA SOBRE PAPEL. 24 x 19 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR


lunes, 27 de febrero de 2017

LAS CIUDADES INVISIBLES

Al volver de su última misión, Marco Polo encontró al Kan esperándolo sentado delante de un tablero de ajedrez. Con un gesto lo invitó a sentarse frente a él y a describirle con la sola ayuda del juego las ciudades que había visitado. El veneciano no se desanimó. El ajedrez del Gran Kan tenía grandes piezas de marfil pulido: disponiendo sobre el tablero torres amenazadoras y caballos espantadizos, agolpando enjambres de peones, trazando caminos rectos u oblicuos como el paso majestuoso de la reina, Marco recreaba las perspectivas y los espacios de ciudades blancas y negras en las noches de luna.
FICHA TÉCNICA
ITALO CALVINO
LAS CIUDADES INVISIBLES
SIRUELA. MADRID, 1994
TRADUCCIÓN DE AURORA BERNÁRDEZ 


Lorenzo Richelmy (Marco Polo) y Benedict Wong (Kublai Kan) en un episodio de la serie Marco Polo (John Fusco; Netflix, 2014)

El director John Fusco reconoció que el recurrente escenario en el que Kublai Kan y Marco Polo juegan al ajedrez fue una influencia de la lectura de Las ciudades invisibles de Italo Calvino.

viernes, 24 de febrero de 2017

AJEDREZ EN EL SET XVII


Sylva Koscina y Paul Newman en el set de la película The secret War of Harry Frigg. (Comando secreto. Paul Smight; Paramount, 1968)

miércoles, 22 de febrero de 2017

MÁS PELIGROSAS QUE LOS HOMBRES

El extraordinario éxito cosechado por las películas basadas en James Bond, el personaje de Ian Fleming, durante la década de los 60 del pasado siglo motivó la recuperación de la figura de Hugh «Bulldog» Drummond, con el que se buscaba obtener un éxito similar o, al menos, aprovechar la estela marcada por 007. 

«Bulldog» Drummond había sido creado por el escritor H. C. McNeile —Sapper era su nombre de pluma—, quien le hizo protagonista de diez de sus novelas entre 1920 y 1937. A la muerte de McNeile recogió el testigo Gerard Fairlie, que añadió siete historias más, y a la de este, Henry Reymond añadió todavía otros dos títulos, si bien estos fueron redactados a partir de sendos guiones cinematográficos.

No es de extrañar que la industria cinematográfica pensara en este personaje para competir con James Bond. Además de haber sido adaptado al teatro en varias ocasiones, «Bulldog» Drummond ya había protagonizado 21 películas antes de que 007 hiciese su debut en el cine. Además, el propio Ian Fleming había declarado que James Bond era «Sapper de cintura para arriba y Mickey Spillane de cintura para abajo».

La primera película de este resurgir del personaje fue Deadlier than the Male («Más peligrosas que los hombres». Ralph Thomas; Greater Films Ltd., 1967). Y el elegido para encarnar al personaje fue el actor Richard Johnson (doblado en la versión española por Ángel María Baltanás) quien, recordemos, era la primera opción de Terence Young, el director de los primeros largometrajes de 007, para interpretar a James Bond. 

En el título de esta película resuenan ecos de un poema (The Female of the Species) de Rudyard Kipling cuyo estribillo repite que la hembra de la mayoría de las especies es más mortífera que el macho. Así las cosas, no sorprenderá saber que el argumento de la película trata de un ejército de asesinas bastante sexis que trabajan al servicio del archienemigo de «Bulldog» Drummond, el supervillano Carl Petersen (interpretado por Nigel Green, con la voz de Claudio Rodríguez en la versión española) y le ayudan en sus intentos de dominar el mundo.

Dos de los tópicos más habituales en la representación del ajedrez en el cine se reúnen en esta cinta. El primero es el ajedrez como juego de seducción. En la primera escena, Drummond está jugando con la secretaria de su jefe y ambos mantienen un diálogo ingenioso, lleno de veladas alusiones sexuales, y que termina con los contendientes abandonando la partida para dedicarse a «otro juego».


—¿Jugamos a otro juego?
—Claro.
—Te llevaré a casa.
—¿A la tuya o a la mía?
Las piezas empleadas en esta escena corresponden a un modelo clásico Staunton, en el que no falta el detalle patriótico de que los colores sean el blanco y el rojo, los colores de la bandera de San Jorge, la bandera de Inglaterra.


El segundo aspecto que resalta la película en relación con el ajedrez es la suposición de que este juego guarda una íntima relación con la inteligencia. En este sentido, suele presentarse como adorno de la personalidad de los malos de película, de esos supervillanos genios del mal que con su inteligencia intentan apoderarse del mundo.

Tal es el caso de Carl Petersen en esta película. Cuando está seguro de su victoria, no puede dejar de intentar demostrar su superioridad intelectual sobre «Bulldog» Drummond derrotándolo al ajedrez. Lo curioso en este caso es que la partida tiene lugar en un gigantesco tablero mecánico al que solo hay que dictarle las jugadas para que estas se ejecuten solas. Los villanos cinematográficos, ni que decir tiene, suelen estar a la vanguardia tecnológica de su época. Recordemos que la película es de 1967 y que, en aquel entonces, la posibilidad de llevar un programa capaz de derrotar al campeón del mundo de ajedrez dentro de un teléfono que cabe en el bolsillo de una chaqueta no se le había ocurrido ni al más delirante de los autores de ciencia-ficción.


Un apunte simpático es que los trebejos de este ultramoderno ajedrez mecánico reproducen a escala parte de los que sin duda son las piezas más famosas del mundo. Las encontradas en la escocesa Isla de Lewis y que se conocen como el ajedrez de la Isla de Lewis. Está compuesto por setenta y ocho piezas talladas en la segunda mitad del siglo XII en marfil de morsa y se conservan en el Museo Británico de Londres y en el Museo de Escocia de Edimburgo. Su procedencia y las peripecias de su hallazgo permanecen envueltas en el misterio y han dado pábulo a un montón de hipótesis y de leyendas.



lunes, 20 de febrero de 2017

CONFUCIO VS. EINSTEIN


Frente al Pabellón de la Herencia de de la Universidad Tunku Abdul Rahman en la ciudad de Kampar, en el estado malayo de Perak, se yergue una estatua que reúne a una misma mesa a dos personajes históricos separados por miles de años y miles de kilómetros.

Por una parte, Albert Einstein medita su jugada delante de un ajedrez occidental. Mientras, Confucio hace lo propio delante de un tablero de go. Al parecer, el diseño se debe al escultor Wang Chain Kiang, de quien no he podido encontrar noticia cierta en internet, y se inauguró el 23 de junio de 2012. La idea detrás del monumento es tan transparente como alentadora. Elegir dos iconos del saber humano que representen la universalidad de la sabiduría y la convergencia de las civilizaciones.

viernes, 17 de febrero de 2017

LAS JUGADORAS DE AJEDREZ


Las jugadoras de ajedrez es una obra de 1955 del artista argentino Raúl Soldi. Escenógrafo en Hollywood y su país natal, ilustrador de libros infantiles y pintor, su influencia fue notable en la gestación de la moderna pintura argentina.

FICHA TÉCNICA
RAÚL SOLDI
LAS JUGADORAS DE AJEDREZ, 1955
ÓLEO SOBRE TABLA. 48 x 33 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR

miércoles, 15 de febrero de 2017

PREMIOS WORLD PRESS PHOTO

Hace poco menos de un año comentábamos que una serie fotográfica del checo Michael Hanke, centrada en el mundo de los torneos infantiles de ajedrez, había sido elegida finalista a los prestigiosos premios Sony de 2016. Hoy, el extraordinario trabajo de Hanke ha firmado un brillante colofón al conseguir el segundo premio en la categoría de Deportes del prestigioso World Press Photo en su edición de 2017.

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La serie premiada, de la que mostramos unos cuantos ejemplos, demuestra el interés de Hanke por la espontaneidad con que los niños se enfrentan a la competición y la sinceridad con que se expresan, lejos de la circunspección y el control de las emociones que suelen caracterizar a los jugadores adultos (bueno, a algunos). Uno no puede dejar de sonreír al ver la inmensa alegría del niño que acaba de capturar la dama de su rival.

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Pero la obra de Hanke va más lejos, la tensión previa a las partidas, la desesperación ante la derrota, los padres —o los entrenadores— como aves de mal agüero, la expectación ante los momentos decisivos de las partidas quedan perfectamente retratadas en esta serie. 

Y un hecho curioso: si nos atenemos a la primera foto de la serie, la última de nuestra nota, en la que los participantes matan el tiempo con sus teléfonos móviles antes de empezar la ronda, parece que el ajedrez es un buen método para alejar a los niños, siquiera sea momentáneamente, de los artilugios electrónicos.



martes, 14 de febrero de 2017

LE MOSSE DI MARCEL


En junio de 2012, la revista de moda italiana Style publicó un artículo en el que se homenajeaba a Marcel Duchamp recreando algunas de las fotos más conocidas del artista francés; entre ellas, la que realizó Arnold Rosenberg en 1958 que fue el tema de la última entrada de ARTEDREZ.

Con estilismo de Alessandro Calscibetta y fotografías de Babic, el modelo Robert Knighton interpreta a Duchamp. 

Curiosamente, esta foto ha generado cierta confusión y en unos cuantos sitios se indica que es el propio Duchamp el retratado. Los duendes de la imprenta, probablemente.

lunes, 13 de febrero de 2017

DUCHAMP POR ROSENBERG


En diciembre de 1958, el fotógrafo norteamericano Arnold Rosenberg realizó una sesión fotográfica con la idea de hacer un portafolio sobre el artista francés Marcel Duchamp y su trabajo. En esa sesión realizó la foto que a la postre resultó la más famosa de todas las que ha hecho Rosenberg hasta la fecha, la que encabeza estas líneas.

Duchamp había recibido al fotógrafo en su estudio de la calle 14 de Nueva York, donde se había preparado un escenario para recrear fotográficamente una de las obras más famosas de Duchamp. El Desnudo descendiendo una escalera nº 2 de 1912, que tanto escándalo causara en su presentación en Nueva York en el célebre Armory Show de 1913.

Mientras esperaban a la modelo que debía posar para la recreación, Rosenberg decidió hacer una serie de retratos mezclando dos elementos típicamente duchampianos, el cristal —que era el material sobre el que había realizado varios de sus trabajos, entre ellos su obra más importante hasta la fecha, El gran vidrioy el ajedrez (por no mencionar la pipa).

Aunque la fotografía seleccionada para ampliar fue la que mostramos, no fue la única que se tomó en la sesión, como podemos ver en las tiras de contactos siguientes.


viernes, 10 de febrero de 2017

EL SÉPTIMO SELLO

Sí, es mi mano. La puedo mover; noto el pulso, corre la sangre. El sol sigue en lo alto iluminándolo todo. Y yo... Yo, Antonius Block, juego al ajedrez con la muerte.
Hace casi diez años, dedicamos una entrada a la famosísima película de Ingmar Bergman El séptimo sello. La célebre partida de ajedrez que el caballero Antonius Block disputa contra la Muerte, en un desesperado intento de ganar un poco de tiempo de vida que le permita hacer algo que dignifique su existencia y le permita superar su angustia y su temor ante la muerte, se ha convertido en una imagen icónica de la película, además de constituir su columna vertebral.

La influencia de la partida de ajedrez se ha dejado sentir de forma evidente en la publicidad del film, ya que no hay prácticamente un cartel promocional que no la incluya entre sus imágenes. Vean sino una pequeña muestra.
















miércoles, 8 de febrero de 2017

lunes, 6 de febrero de 2017

VLADIMIR SOROKIN & IRENE SHERI VISHNEVSKAYA

Anastasia Petrovna Shtain-Sotskaya (…) zurda, rotura de clavícula, pulmones débiles, sufre de muelas, dos abortos involuntarios, a la tercera tuvo un hijo varón; reside en Orenburgo, es aficionada al tiro con arco, al ajedrez y a las romanzas rusas acompañadas con guitarra.


FICHA TÉCNICA
VLADIMIR SOROKIN
EL DÍA DEL OPRICHNIK
ALFAGUARA. BARCELONA, 2008
TRADUCCIÓN DE YULIA DOBROVOLSKAIA Y JOSÉ MARÍA MUÑOZ ROVIRA

ILUSTRACIÓN
IRENE SHERI VISHNEVSKAYA

viernes, 3 de febrero de 2017

CHARLES MINGUS


El contrabajista Charles Mingus es uno los muchos músicos de jazz apasionados por el ajedrez. Mingus no perdía ocasión de retratarse delante de su juego de ajedrez de tamaño extragrande e incluso aprovechó alguna de esas fotos para las carátulas de sus discos.


En 1958, después de una prolongada crisis de insomnio, Mingus pidió el ingreso voluntario en el Hospital Psiquiátrico Bellvue de Nueva York donde pasó una temporada y compuso un célebre tema, «Lock 'Em Up (Hellview Of Bellevue)», cuyo título apenas disimula con un irónico juego de palabras lo que debió sufrir allí dentro.


En su autobiografía de 1971, «Beneath the Underdog. His World as Composed by Mingus» (Alfred A. Knopf. New York, 1971), Mingus cuenta una anécdota ocurrida durante su estancia en Bellevue.
Había un chaval sentado a la mesa enfrente de mí. Leía un libro de matemáticas —pude ver las ecuaciones y los símbolos. Antes, por la mañana, le había visto caminando; alto, desgarbado, el pelo rubio y unos dieciocho años. Luego supe que era un campeón de ajedrez que hablaba siete idiomas. Un genio, supongo. Sus padres le habían internado aunque no dijo porqué; tampoco parecía importarle. Era tranquilo y amable y siempre estaba ocupado haciendo algo. Cuando me vio mirarle me preguntó si quería jugar al ajedrez y sacó un tablero. Le enseñé lo que acababa de escribir. Lo miró pensativo y dijo: «no tengo tiempo para escucharlo todo, pero me interesa la música e intento mantenerme al tanto de lo que pasa. Es curioso que pienses que no has sido productivo. Me parece que has... Déjame ver». —dijo mientras contaba mentalmente— «Yo diría que tienes seis o siete álbumes que salieron el año pasado. No está mal». Yo estaba asombrado, pero era verdad y me di cuenta que el año pasado me parecía algo pasado diez años atrás. Me dio mate tres veces consecutivas y vi que se aburría. Así que me volví a mi litera e intenté escribir un poema.
En su disco-homenaje a Charles Mingus, «Weird Nightmare: Meditations on Mingus», (Extraña pesadilla: meditaciones sobre Mingus. Columbia, 1992), el compositor Hal Willner sugiere que el anónimo campeón de ajedrez pudiera ser nada más y nada menos que el undécimo Campeón del Mundo de ajedrez, el ínclito Bobby Fischer. De hecho, el tercer tema del álbum se titula: Canon (Parte 2) (Incluye «Jugando al ajedrez con Bobby Fischer en Bellevue Reverie» según «Beneath the Underdog»). Aunque el uso del término «reverie» parece indicar que Willner ha querido recrear una ensoñación y que el nombre de Fischer no aparece por ningún lado en el libro de Mingus, hay quien cree que efectivamente ese encuentro se produjo. Como está descartado que Fischer fuera internado alguna vez en Bellvue, en 1958 estaba preparándose para disputar el Interzonal de Portorož, celebrado entre agosto y septiembre de ese mismo año, donde conseguiría clasificarse para el Torneo de Candidatos de 1959, cabe la duda de si Mingus, cuyo estado mental no debía ser óptimo, fantaseara, o creyera sinceramente, con la posibilidad de que el joven internado fuera Bobby Fischer y así lo hiciese constar en sus notas para la biografía. Hay que recordar que la versión editada de «Beneath the Underdog» apenas es un tercio de lo realmente escrito por Mingus.